Cuando el juego es trabajo

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Imagen de las gafas de realidad virtual junto con el mando y unos pequeños tacos

 

Desempaquetamos las gafas. La presentación es correcta, para su precio. Dentro aparecen las gafas, un mando a distancia, un cable micro USB para cargar el mando a distancia, las instrucciones y unos pequeños tacos de espuma plástica. En el mando sí se nota que el conjunto es de bajo coste, el movimiento de la palanca de control es muy pequeño al igual que los botones. Las instrucciones son escuetas y con letra tan pequeña, que resultan poco legibles, suerte que las gafas no son complicadas.

Abrimos el compartimento para el móvil y lo colocamos. Un misterio se aclara y aparece otro. El nuevo misterio es que la tapa del compartimento tiene otra tapa más pequeña, cuando se abre vemos la parte trasera del teléfono. El misterio aclarado es que los pequeños tacos en la caja son los recambios de los que sirven para ajustar el móvil.

Las gafas están bien construidas y permiten usar móviles de hasta 6 pulgadas. Podemos ajustar la distancia del teléfono hasta los ojos, su paralelismo y la distancia entre las lentes, según la distancia entre nuestros ojos. También se pueden ajustar las cintas que sujetan las gafas a la cabeza. Aunque no son muy compatibles con las gafas graduadas, se pueden usar, pero no resulta muy cómodo. Colocamos el móvil con cuidado aproximadamente en el centro del soporte. El cable de los auriculares que hemos conectado sale sin problemas de la estructura.

Diego Soriano, gerente de proyectos de CENTAC probando las gafas de realidad virtual delante de la enara de CENTAC

En CENTAC usamos un móvil Huawei P9, un teléfono potente, aunque el fabricante ha sacado ya nuevos modelos que lo son más. Cuando está abierto el compartimento podemos usar el móvil como siempre. Las instrucciones nos indican que instalemos Cardboard de Google, lo bajamos desde Google Play sin dificultad. Esta aplicación sirve para configurar y probar como está ajustado el teléfono. Es importante ajustar la distancia de las lentes y la posición del teléfono correctamente para tener una sensación de profundidad adecuada. Mientras hacemos todo esto dejamos el mando a distancia cargándose con un alimentador de móvil estándar.

Las primeras pruebas van bien, el teléfono sigue con rapidez los movimientos de la cabeza y nos muestra un paisaje en 3D básico según giramos la cabeza de izquierda a derecha y arriba y abajo. Cardboard también sirve para encontrar y arrancar aplicaciones vídeo 3D y aplicaciones de realidad virtual. Como punto negativo, hay que destacar que las aplicaciones hacen que el móvil consuma mucha batería.

Gafas de realidad virtual con un movil dentro en el que se ve la aplicación Cardboard

Empezamos con el vídeo 3D. Al no tener aún el mando a distancia para manejar el móvil, abrimos el compartimento donde está este, lanzamos el vídeo manejándolo con el dedo y nos ponemos rápidamente las gafas. Es muy recomendable hacer todo esto sentado, puede que emplear las gafas nos haga perder el equilibrio. Al visionar los vídeos, la magia empieza. Naturalmente, los productores han buscado temas y escenarios donde mirar alrededor sea interesante: nadar entre tiburones, ascensos a montañas o la ya clásica montaña rusa. Durante la duración del vídeo podemos mirar donde queramos, como estuviéramos en una esfera.

Para probar la realidad virtual cargamos Wizard Academy, también sugerido por Cardboard. Es un juego que emplea realidad virtual. Un mago nos guía por una aldea, donde podemos entrar en cada casa, donde hay un pequeño juego como seleccionar las respuestas adecuadas a operaciones matemáticas, lanzar pelotas contra botes apilados como en las ferias o resolver un laberinto.

Diego Soriano con las gafas de realidad virtual sin la tapadera que nos presentaba el segundo de los misterios

Es un juego interesante porque nos permite seleccionar varios estilos de interfaz de usuario. En las aplicaciones de realidad virtual es importante no solo la presentación de los escenarios 3D sino como interactuamos con ellos. En este juego comenzamos con un tipo de interfaz que será familiar a los que hayan usado una Microsoft Kinect: una especie de puntero láser parte de nuestra cabeza y podemos apuntar a lo que queremos en el escenario moviendo la cabeza. Manteniendo un segundo apuntando con ese laser en algún objeto activo se dispara la acción asociada a ese objeto. Para movernos por el escenario basta con mirar en la dirección que se desea avanzar y caminar en el sitio. El mismo juego comienza en cada ocasión enseñando a usar el interfaz de usuario escogido, jugando a destruir setas malignas. El teléfono detecta las aceleraciones y vibraciones producidas y avanzamos en el mundo virtual. Pronto aprendimos que, si balanceamos ligeramente con la mano las gafas, podemos también avanzar en el juego sin necesidad de estar de pie. No es el interfaz recomendado por el diseñador del juego pero nos movemos bastante bien por el escenario y funciona bien con bastantes juegos, pero hay uno que consiste en manejar y lanzar cubos con poderes mágicos que resulta difícil.

Imagen de las gafas con la tapadera quitada

Investigando un poco, los autores del juego recomiendan jugar con una varita mágica, que podemos construir en unos diez minutos de recortar y pegar papel y cartulina. Desde su página web descargamos un recortable que pegamos en cartón para que sea más sólido. Este recortable tiene unos motivos parecidos a un código QR y el anterior misterio de la segunda tapa en las gafas queda resuelto. Al seleccionar emplear la varita mágica como interfaz de usuario, mantenemos abierta esta tapa y Wizard Academy emplea la cámara del teléfono

para reconocer la varita y como y hacia donde la movemos. Cuesta un poco encontrar en que zona sí funciona el reconocimiento, es una zona más estrecha que nuestro campo visual, pero una vez

conseguido es muy natural. Ya no interactuamos con nuestro entorno girando la cabeza, sino apuntando con nuestra varita de papel y recortable, los juegos que antes eran más complicados de controlar se superan con mayor facilidad.

Mando inalámbric de las gafas a escala de una moneda de un euro

Hasta ahora, nos ha ido todo bien. Lo que no hemos conseguido hacer funcionar es el mando a distancia. Se conecta mediante BlueTooth sin problemas, pero no parece funcionar para ser un sustituto a tocar la pantalla, algo difícil cuando el teléfono móvil está dentro de las gafas y que resultaría de gran utilidad.

Y tú, ¿las has probado ya?

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